Testimonio puro de la arquitectura denominada del Estado Novo, de un estilo que oscila entre el art deco de los años 30 y el modernismo, el Mercado dos Lavradores presenta dos paneles de azulejos en la entrada principal y varios más en el interior, cuya producción se realizó en la antiguamente famosa Fábrica de Sacavém, que mientras tanto fue clausurada.
Ubicado en el entorno próximo a la zona histórica de Santa Maria, en el Mercado se vive un ambiente de bullicio propio de cualquier mercado; en éste, además, destaca la multiplicidad de colores y olores de las bonitas flores que a todos deleitan. Aves del Paraíso, orquídeas, proteas, rosas, anturios, catleyas y camelias son expuestas y vendidas por las desenvueltas floristas, también vestidas de vivos colores con el traje típico regional.
En el primer piso se encuentran expuestas las frutas tropicales, las hortalizas y las especias. El pescado y la carne se encuentran en el piso inferior del edificio.